Red Room, un bar de exclusivas experiencias

Red Room, un bar de exclusivas experiencias

Red Room es uno de esos lugares que todo amante del buen beber debe conocer (y regresar) en Bogotá.

En el tradicional barrio de Quinta Camacho se encuentra Red Room, un bar algo clandestino, de estilo europeo, en el cual cada detalle cuenta. No solo impacta por su atmósfera cálida o su fina decoración, sino porque allí las bebidas de gran calidad y los cocteles de autor son los verdaderos protagonistas.

El lugar marca la diferencia de entrada. Está ubicado en una casa de arquitectura europea, considerada patrimonio cultural de la ciudad. Al interior, predomina el terciopelo rojo, que sumados a unos imponentes candelabros, le dan al sitio un aire rococó, de cierta opulencia. La selección musical es otro de sus aciertos (blues, jazz, electro swing y deep house), a un volumen exacto, que invita a escucharla, que permite conversar, que se convierte en el acompañamiento perfecto para una noche de buenos tragos.

En cada uno de sus tres pisos es posible vivir una experiencia diferente y personalizada. El primero de ellos, es un espacio pensado para socializar y disfrutar de una variedad de cocteles y mixología de gran formato; la casa recomienda los Bloody Marys.

El segundo nivel tiene una apariencia más clásica e íntima, al estilo de los bares de los años 20. En el centro del salón, se impone un espectacular piano de cola.  Este piso está dedicado a la experiencia del whisky, especialmente los de tipo Bourbon y Malta, que son ahumados por el bartender antes del servicio, para potenciar el sabor de la bebida.

Finalmente, el tercer piso es más versátil; está enfocado al caviar y al champán y, en algunos días del fin de semana, cuenta con los sets de dj’s invitados.

En definitiva, Red Room es un lugar que tiene sello propio, un formato ideal para pasarla bien, un sitio diferente para escaparse de la rutina, para disfrutar de una buena bebida sin afanes. Un bar de esos que vale la pena conocer… y regresar pues, además, te dejan guardar la botellas que no terminaste de consumir para una próxima ocasión.

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